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Clasificaciones de la narrativa oral

Por: Anuschka van ´t Hooft

Tipos de relatos
El mundo de los relatos es muy diverso. Así tenemos cuentos de antes de dormir, relatos de viajes, mitos de origen, o narraciones biográficas, para mencionar algunos ejemplos. ¿Cómo entender todas estas expresiones si no es a partir de una tipología, alguna forma de organizar el material existente en géneros, una clasificación que los comprende y encaja de acuerdo con su forma o su contenido? ¿Esto nos ayudaría a comprender mejor la tradición oral amerindia?

Cuentos, mitos, leyendas, 
y otros relatos
En México, los tepehuas dicen cuento, en lengua tepehua y español, a cualquier tipo de narración, y así también lo hacen los nahuas de la Huasteca. Sin embargo, para un estudioso en literatura, no todos los “cuentos” indígenas clasificarían como tales, debido a que no siempre cumplen con la definición general de ser narraciones, fingidas en todo o en parte, creadas por un autor, que se pueden leer en menos de una hora, y cuyos elementos contribuyen a producir un solo efecto. Algunos “cuentos” indígenas son largos, son considerados verídicos, y son tan complejos que sus efectos son múltiples.

¿Tons todo es cuento?
El hecho de que los indígenas en México no distinguen ciertos géneros (como son mitos, leyendas, memorata, creencias, relatos de origen) no quiere decir que éstos no existan en su tradición oral. Lo que esta situación sí quiere decir es que las clasificaciones locales se difieren de las occidentales, y esto es porque se basan en una conceptualización distinta de la producción literaria propia. Además, esto no solamente es cierto para la narrativa, sino también para los demás géneros de la tradición oral.
Por más que sea útil usar la terminología occidental para clasificar a las narraciones indígenas -ya que nos permite generar comparaciones entre culturas-, también es importante conocer la nomenclatura local, debido a que constituye una entrada fructífera para abordar temas relativos a la transmisión y valoración de la tradición oral. Así, podremos entender mejor asuntos como los motivos para narrar, la apreciación hacia la expresión viva, o las formas de valorar las habilidades del narrador, entre otros.

Sabías que…
el mito es un relato de origen, que el narrador considera verídico. Sin embargo, otros no necesariamente estarán de acuerdo: para ellos el mismo texto puede ser un cuento ficticio.

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La Chinantla. Relatos de origen


Por: Anuschka van ´t Hooft

Los relatos de origen
Los relatos de origen son, como su nombre lo indica, narraciones cuyo propósito estriba en la explicación y discusión de la existencia actual de algún fenómeno: la forma de la cola del conejo y de la concha escalonada del armadillo, el origen del sol y de la luna, o el nacimiento del maíz, frijol y otros cultivos, para mencionar algunos ejemplos. Cada pueblo indígena tiene este tipo de relatos y hay una gran variedad de ellos de acuerdo con los elementos considerados más relevantes en cada pueblo. Sin embargo, también es cierto que varios de estos relatos tienen grandes correspondencias entre pueblos que viven en diferentes latitudes, lo cual deja entrever contactos de gran antigüedad.

Cambios en La Chinantla
En los años cincuenta del siglo pasado, el Dr. Weitlaner recopiló una serie de relatos en la Chinantla, una región indígena en Oaxaca. El material es muy variado (mitos, leyendas, memoratas, creencias, relatos de origen) y muestra tanto influencias de la cultura occidental como elementos de origen prehispánico. En los años setenta, el proyecto de construcción de una presa en la cuenca del río Papaloapan inundó a 28.000 ha de tierra chinanteca. Parte de la población fue desalojada y esto dispersó a los integrantes de este pueblo indígena. La pérdida del hábitat tradicional fragmentó a la cultura. Desafortunadamente, los relatos de origen que podemos leer en el libro de Weitlaner ya no son una vivencia diaria de los chinantecos.

Sabías que…
antes de ser etnólogo, el Dr. Roberto Weitlaner estudió ingeniería metalúrgica.

Zazan tleino. 
Las adivinanzas nahuas

Por: Anuschka van ´t Hooft

La adivinanza
Las adivinanzas constituyen uno de los géneros más interactivos de la tradición oral. Mientras que uno puede cantar o rezar solo, e incluso narrar un relato sin necesariamente esperar interrupciones de su público, la adivinanza requiere de al menos dos participantes activos para no perder su encanto. Además de divertidas, las adivinanzas articulan un reto verbal en el que se requiere de destreza, creatividad, y una buena memoria de todos los interlocutores. Es así como se logra expresar con gracia los sentimientos y el pensamiento de un grupo sobre su vida cotidiana.

El Alto Balsas
La adivinanza que se reproduce aquí en lengua náhuatl y español es del Alto Balsas, en Guerrero. En algunas comunidades de esta región, este tipo de acto lúdico es aún muy vivo, y se puede escuchar a los niños jugando con las adivinanzas como uno de sus pasatiempos. No hay una forma fija para la adivinanza, que puede variar en extensión, pero siempre inicia con “zazan tleino” (“¿no más qué es eso?”), con lo cual el público reconoce el género y puede anticipar su papel activo en este juego verbal. Los fenómenos que se deben adivinar a través de una dinámica de pregunta y respuesta normalmente son de la vida cotidiana (como son el chile, la escalera, el piojo, la mariposa, los ojos), aunque algunos ya no son comunes (como son el malacate que se emplea para hilar, o el maxtate, que es una prenda prehispánica que se utilizaba como calzón). Sin embargo, justamente estos objetos poco comunes o que ya no existen dan cuenta de la larga tradición que representa este tipo de arte retórico.

Sabías que…
las adivinanzas y demás géneros de la tradición oral juegan un papel activo en la recreación y continuidad de las lenguas indígenas de México.

Puedes encontrar más adivinanzas en lenguas indígenas en el acervo digital de lenguas indígenas del CIESAS: http://lenguasindigenas.mx/index.php

Chikomexochitl. El héroe del maíz en la Huasteca

Imagen


Por: Anuschka van ´t Hooft

El relato
Entre los relatos más apreciados en la Huasteca están los que narran el origen del maíz. Para los nahuas, este origen sucede al nacer Chikomexochitl, un niño prodigioso cuya madre quedó embarazada por tragarse una piedra preciosa que encontró en el manantial. El niño es inquieto pero muy listo, y su abuela no lo quiere porque siempre hace mucho escándalo: Chikomexochitl inventa los instrumentos musicales (y con ellos la música), así como la danza, el canto, el teatro y otras expresiones artísticas. Un día, la anciana se harta de las travesuras del nieto. Lo agarra y lo mata, después de lo cual lo entierra en el monte. En el lugar donde está enterrado el niño brota la primera mata de maíz. Es así que la gente ahora conoce este grano.

Un héroe indígena
El relato de Chikomexochitl no termina allí, pero lo que destaca en esta primera parte de la narración es la analogía entre la muerte del niño quien con su cuerpo (enterrado) da vida al maíz y la forma en que se siembran (entierra) las semillas para que germinen las plantas. Así, se muestra una dinámica cíclica que existe entre la vida y la muerte. Además, tal y como el niño crecerá de acuerdo con el ciclo de la vida, de la misma manera crece y madura el maíz. El relato también da cuenta de una transición hacia el sedentarismo del pueblo que ahora pasa de ser semi-nómada a ser una comunidad de agricultores. Debido a que Chikomexochitl no solamente dio el maíz sino también las formas de expresión artística, el niño es considerado el fundador de El Kostumbre, la vida tradicional de los nahuas de la Huasteca.

Sabías que…
se narran relatos muy parecidos sobre el origen del maíz en otras partes de México, con héroes como Dhipaak (teenek) e Homshuk (popoluca), entre otros.

Para más información, revisa el artículo que he escrito sobre el héroe del maíz: www.destiempos.com/n15/hooft.pdf